Uno, no solamente hace manuales sobre cómo hacer páginas web y los publica en internet por el mero placer de ver que pueden servir a otros, sino que, además, suele contestar los correos que le envía el personal con las dudas y los problemas que ha tenido al hacer tal o cual cosa...
En fin, que uno es algo idiota y, le parece, que si no contesta a esta o esa otra persona, puede ser un desconsiderado y un mal educado.
Una de las cosas que más preguntan es aquello como ¿para cuándo un manual de Flash? Como si fuese así de fácil hacer un manual y, además, querer que sea bueno… o… los temas de la música en la web.
A mí, no me gusta nada eso de que las páginas web lleven una musiquita de fondo. Pocas veces suele ser de mi agrado con el tormento de que, cuando ya se me había acostumbrado el oído al soniquete, salto de documento y la música se corta de golpe para dar paso a otra igual o peor… Ya, lo que hago casi siempre, y para no molestar sobre todo, cuando navego o trabajo con el ordenador por la noche, es quitar los altavoces o, cuando trabajo en el portátil, poner los controles de volumen a silencio absoluto… Matamos dos pájaros de un tiro: yo navego feliz y mi familia no se despierta sobresaltada…
Pero, ya digo, como uno es muy educado, resulta que contestando a los correos (alguna vez estoy tentado de quitar mis direcciones de correo de los manuales) estoy dedicando más tiempo y energía a hablar de la música en la web, que si me hubiera decidido a hacerlo en todos los manuales desde el principio.
Así que, aprovechando estos días de puente, he hecho un pequeño manual para explicar cómo se coloca una música en una página web. La he conectado también a un foro para ver qué dudas y problemas tiene el personal sobre este tema. Y ya, se acabaron las respuestas individualizadas… que ya es el colmo.